Estaba perdido en algún lugar del frente. El joven soldado temblaba entre la niebla y el frío acurrucado junto a un viejo roble. Apenas tenía un cargador y dos granadas para hacer frente al enemigo, pero desde hacía varias horas había dejado de sentir las explosiones. Con la pala cavó una pequeña trinchera junto al árbol, poco más que un hueco donde refugiarse del relente de la noche. Apenas pudo dormir. Los ruidos del bosque le confundían en lo profundo de la madrugada. Los chasquidos de las ramas. El canto de la lechuza. El aire silbando entre las hojas. Un sonido de pasos…Ya hacía un buen rato que había amanecido. Tenía que ponerse en marcha lo antes posible, pero… ¿ hacia dónde?. Desconocía la ubicación en ese preciso momento de sus propias líneas y también las de las fuerzas que le eran hostiles. No disponía de ningún medio para saber donde estaba y la niebla lo cubría todo, espesa como un maldito puré de guisantes. Estaba realmente asustado, y el intenso frío le hacía tiritar como desde tiempo atrás no recordaba. Un abismo perturbador le martilleaba en la cabeza, pero el miedo a ser capturado por el enemigo ahogaba sus gritos. La cantimplora estaba medio vacía, y tenía sed y hambre, aunque era mayor el pánico que le impedía moverse. Un terror angustioso en medio de aquella soledad que se quedó en un instante silenciosa y blanca. Lo cogió, y dio un pequeño trago de agua helada de aquel asqueroso recipiente metálico cuando sintió por detrás de él una presencia extraña tocándole en el hombro. Se volteó rápidamente, completamente despavorido, mientras con su arma apuntaba a la nada. Allí no aparecía nadie. Atolondrado, cayó en la cuenta de que no le había quitado el seguro a su fusil de asalto. Se lo quitó temblando, y continuó agazapado junto al viejo roble apuntando al azar.
Poco a poco se fue tranquilizando, incorporándose sin dejar de temblar ni de apuntar en todas direcciones. Era preciso que tomara algún camino, se dijo a si mismo como si pretendiera imbuirse de fuerza, aquel lugar no parecía seguro… pero, ¿ hacia dónde marchar?. Comenzó a caminar mientras apuntaba con su arma al frente. El miedo se dibujaba en sus ojos grandes y negros cual dos pequeños ratones tiritando bajo el casco reglamentario. El resto de la cara lo tapaba una braga sucia y deshilachada de color caqui. Se movía despacio, procurando no hacer ningún ruido, como le habían entrenado para éste tipo de situaciones extremas. Lo que no le dijeron nunca, era como debía de abordar la turbación de aquel mutismo extraño en medio de la niebla. Era curioso, la noche había sido clara como el día, allí, en medio del bosque. Le dejó incluso ver las estrellas en el cielo. Ruidosa, eso sí. La mañana, en cambio, venía envuelta en blancuzca oscuridad y afonía.
De repente, otro combatiente salió de entre la bruma. Casi al mismo tiempo se apuntaron directamente a la cabeza. Seguramente el mismo miedo les atenazaba a ambos. Aquel hombre estaba completamente embarrado, probablemente no era el único que se había perdido aquel día. El fusil le temblaba como a él, ciertamente eran las mismas sensaciones las que embargaban a aquellos dos militares.
Casi inmediatamente, observó que ese soldado frente a su arma vestía un uniforme similar al suyo, muy bien podría haberse podido perder, como le ocurrió a él mismo, en medio de la refriega, entre la confusión. Lentamente, fue bajando el arma mientras su boca cubierta esbozaba la mueca de una sonrisa. Su camarada también parecía haberse dado cuenta de que él no era el enemigo, y también comenzó a bajar su defensa… Pero, ¿ Quién era?. Conocía a todos los tipos de su unidad. No lo identificaba… pero no, no podía ser… Era… Era él. Horrorizado levantó de nuevo su fusil y apuntó hacía aquella cosa, fuera lo que fuera, que tenía enfrente. Ambos comenzaron ha apuntarse de nuevo. Gritó su nombre completamente agitado. Ambos, gritaron su nombre a la vez…
Entre horrendos alaridos comenzaron a dispararse el uno al otro. Asustados. Coléricos. Ráfagas de disparos comenzaron a impactar sobre aquel cuerpo extraño. Torbellinos lanzados desde la ira de su corazón. Heridas que comenzaron a retorcer sus propias entrañas mientras entre temblores de muerte caía abatido.




29 comentarios:
Angus, este relato es excelente!! Un estilo magnífico, unas descripciones atrapantes, y ese final... Dado que es un estilo que sigo mucho en grandes autores (acabo de descubrir uno más: Angus) y un recurso que me gusta mucho utlizar, de alguna manera me lo veía venir, pero de todas formas me sorprendió. Muy muy bueno. No sé que más decirte, porque si me pongo a divagar podría alagar lo que acabo de leer por horas, y dado que estoy en el trabajo y que los comentarios permiten hasta nosécuántos caracteres, lo corto aquí.
Cariños!!!
Estupenda descripción del entorno, de la situación, de los sentimientos del soldado, incluso del momento final en que la falta de lógica que viene jugando con él, se cobra su tributo.
Me ha gustado mucho, me ha recordado a una peli de miedo que se desarrolla en una trinchera de la Primera Guerra Mundial, "La Niebla" creo que es su título. Excelente relato!!
Uff! muy bueno...
Por un momento has hecho que me sienta un soldado asustado y angustiado en un ambiente hostil.
Magnificas descripciones, las escenas son muy visibles
Saludos
Rosa.-
Excelente... maravillosa locura. Pobre soldado, tal vez hasta la guerra ya había terminado y él ahí, disparándose.
Un abrazo
genial!
Un Stress severo no me permite lecturas de textos, estoy anclada mentalmente, pero no por eso no dejar de venir a darte un abrazo, y las gracias por tus visitas. Ya vuelvo en totalidad.
Anouna
La guerra provoca locuras que nos lleva a terrenos oscuros, donde las personalidades se entre mezclan y no se sabe bien quienes es quién
La tragedia se mascaba, como ese puré de guisantes; desgarra el pánico, la auto-aniquilación de un alma en lucha contra demasiadas sombras unas ajenas y otras tan propias...
Tus palabras llegan, se quedan, ahondan remueven y salen, si cabe,más hermosas.
Una sonrisa
Un relato muy interesante con profundidad y tensión y con la falta de lógica que hay en toda guerra.
Eso y cosas mucho peores es lo que se debe sentir cuando uno está bordeando una muerte violenta.
Inservibles guerras que terminan convirtiendo a cada ser atormentado, confuso, aturdido, dolido, en su propio enemigo...
Un beso
Malditas guerras, malditos odios, malditos intereses, maldita intolerancia!!!!
Malditos todos los que mandan a nuestros hijos a matarse entre ellos!!!
Muertos de miedo, muertos de ansiedad!!!
Sin saber bien porqué están allí.
Porqué tienen que matar a otro... que está sintiendo lo mismo que él...
Malditos los que luego, hipócritamente, les pondrán una medalla encima del ataúd!
Malditas creencias políticas, religiosas, que hacen creer a los padres de los hijos, que matando a otros, tendrán un lugar de privilegio en el paraíso...
Qué paraiso!!!!
Malditos todos, los que en nombre de TODO, matan a nuestros hijos, para su lucro!
Sean malditos por toda la eternidad!!!!!
¡Por los dioses, que pesadilla!
Salud
Lo peor de todo es que el relato es tan pero tan aplicable a todo lugar y tiempo... Lo peor de lo genérico.
En cuanto pueda voy a darle una ojeada a todos tus escritos! Agregado a mis blogs!
y muchas gracias por tu comentario!
Maijuk
Locura y guerra son casi sinónimos, lamentablemente es un mal sin remedio, si hubiera alguna duda sólo debemos mirar hacia la historia.
Besos
REM
Que duro pasar por esa situación. Un soldado es un hombre marmol, que se escuda en la blandez de la carne.
Shalom Lejá.
Excelente relato. A mí me hubiera dejado más intrigado sin el último párrafo tan concreto. Un abrazo.
Hola!
Gracias por los comentarios de amarte a la izquierda en nuestro Blog!
Su blog es muy bueno también!
Recibe muchos besos, fuerte abrazo y el amor eterno de nuestra compañía de teatro!
Clemente.
Cia. De Teatro Atemporal.
Rio de Janeiro, RJ - Brasil
Extraordinario relato. Crudo, amargo, triste, pero tan real...
A fín de cuentas un soldado, no es sino un hombre. Y el hombre se asusta, huye, siente, muere..
Si tan sólo pudiéramos parar una batalla...
Mil besitos!!!
Es un gran relato en el que has sabido hacer que sintamos la angustia y el miedo propios del combate. El final apoteósico.
Un abrazo.
Genial, Angus. Creaste una atmósfera increible.
Un saludo.
Sin duda, coincido con los demás en que las descripciones son geniales y la situación que planteas resulta muy realista, y engancha al que lee con una fuerza sobrenatural.
Me encanta podría resumir lo que quiero decir.
Un abrazo
Carlos
Bravo!!! excelente prosa. Muy cinematográfico!!
Hola Angus, te agradezco tu visita y tu comentario por mi blog; si te parece bien, y dado que me encanta cómo rebosa tu charco, voy a seguirte de cerca.
un saludo,
manolo
Exelente, como siempre.
Saludos
Hola Angus
Muy bien escrito y muy buen alegato sobre lo absurdo de las guerras.
Muchas gracias por tu visita y por tu comentario en mi blog.
Saludos
Elsa
El miedo, narrado con una pincelada perfecta, nos muestra la desesperaciónn del ser humano en soledad. Abrazos.
UFf.. Excelente relato... Buenisimo.
Si... le habrá pasado como en el príncipe de Persia que tenia que pelear contra si mismo y si le ganabas, pos morías jajajaj
Un abrazo
Krlos
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