Lo que mola


Está lo que mola... y luego, todo lo demás. No mola que por momentos te digan... ¡ Ey, padrone!. Soy tu comare. Al Don no le molaba. Claro que tan poco, iba de babbo por la vida ni era un cugine... Simplemente era un muchacho sencillo tomando el sol, poco... y una cerveza en Cambrils. Nada especial. Un hijo de puta de vacaciones alimentando a su soldadito con rubias de bote... Entonces apareció aquel mazas en bermudas sacó un cuarenta y cuatro y le descargó siete tiros a bocajarro. Pomaire sólo pudo sonreír irónico. Algo así como... ¡ ya te vale, tío hormonas!. No me " molas"...
Fue un bonito baile playero sin quitarse en ningún momento las putas gafas de sol. Todo el mundo se quedó boquiabierto ante aquella barbacoa de chiringo. Las coca colas por el suelo... los niños llorando, los vasos rotos... y una señora sensible, católica y cabrona de guardar con un ataque de ansiedad, por no follar lo suficiente. Está lo que mola... Giuseppe con siete agujeritos humeantes sentado frente a una jarra de birra ibérica calentándose con lentitud equinoccial. Y cuando llega el primer policía con su trajecito azul de primera comunión recién planchado, el colega le guiña un ojo y muere sin aspavientos. Que todo lo demás, es de maricas finos y soplones, decía. El personal mira a cierta distancia y comenta la jugada. Para unos media dos metros y para otros metro setenta y cinco... para los más tenía cuatro brazos, dos tatuados... y seis automáticas. Y vestía traje de chaqueta con vaqueros, zapatos negros y deportivas Adidas. ¡ Todo un dandy!. Con su elegante " queseyo" macarra.