Seguía escribiendo, por inercia. Sin dedos. Sin cerebro... Dormido o durmiendo en lo alto de una rama quebradiza a punto de troncharse del todo. El rostro sin nombre me había llamado ya, sin pronunciar mi nomenclatura... esa extraña bioquímica personal. Claro, estaba soñando, así que abrí los ojos...
El despertador emitía su furia incontrolada de cada amanecer. Un temblor que rezumaba olor a café recién hecho. Letras en formato Arial, con rostros arios y áridos. Tórridos. Gestionados en papel y tinta azul en el lavabo de las pequeñas memorias. Donde arden los semidioses desperezando a los ángeles. Las cuerdas vocales del agua que afina en hilo fino la obertura de la mañana; aun no clareaba en mitad de la madrugada.
Las coordenadas me dirigían hacia una mesa bien pulida al fondo de ninguna parte. Una silla, papeles... algunas concordancias de lugar, espacio y tiempo. Bostecé. Tenía sueño incluso después de haber soñado, como si todo fuera un enorme y desproporcionado sinsentido. La taza a un lado, la prensa al otro... el portátil abierto con todas las ediciones digitales. Orbitaba en torno a una galaxia. Sin saberlo. Escondido y recóndito. Volví a bostezar... el reptil ya estaba fuera de cueva, esperando los primeros, cálidos, y prometedores rayos del sol. Su cuerpo acorazado emitía un fulgor azul relucientemente a estrenar.
Sin embargo, seguía escribiendo... observando los aviones y las muñecas, detenidas y torneadas de carne gris sobre el negro y expandido teclado. Di un sorbo a mi bebida. Me sentí por un breve instante en casa. Me faltaban un donut de dulce de leche y unos ojos marrones al fondo. Ay, Coquina, mi coquina. ( Calcárea proporción clástica de mi alma casi a punto de extinguirse) En el cielo se apaciguaban las nubes que traían agua y algunos pedazos de frío tibio de febril invierno. Y sé que todo ese amor había permanecido con ella por un eterno instante... en aquellas horas calladas. Y no sabía qué hacer para volver a abrazarla. Dormía... Seguía escribiendo, por inercia... por mor de la barra espaciadora.
