Aun sabiendo que me había mentido, lo deje pasar. Nadie es perfecto. Ironizaba, sólo eso... ironizaba. Claro, que... también pudo decirse que me lo busqué... por aquella basura de trabajo sin horarios decentes. Quizás tenía miedo de que la dejará por ello... pero, realmente allí, en medio de aquel fregado unos cuernos de más o de menos no tenían demasiada importancia. El chico del inglés apenas respiraba con un balazo en el pecho y a mi compañero le habían dado también en el hombro, apenas un arañazo... Teníamos que salir de allí a toda leche. Vislumbrar una salida... antes de que nos cayeran encima un somanta de mamporros a granel. Decidí en apenas décimas de segundo que lo mejor era saltar por la ventana, e improvisé un jodido corredor de fuego. La pedazo hostia que nos dimos fue de órdago a la grande, mas tocaba correr, ya habría después tiempo para quejarse de costillas y moratones cuando la ira y la adrenalina dejaran de fluir como tibio líquido refrigerante por todo mi viejo y enardecido organismo.
La noche estaba oscura. El muchacho herido sangraba en abundancia como un grasiento cerdo camino de la matanza. Afortunadamente era una herida limpia, le pusimos un pañuelo en la boca para que mordiera y guardara silencio de una puta vez, no dejaba de quejarse como una niña que se hubiera caído patinando en el parque. Corríamos todo lo deprisa que podíamos en la penumbra. El norte quedaba seis grados a nuestra derecha, y hacía esa dirección marchábamos. No se oía nada. Sólo nuestras pisadas, lo que resultaba bastante aterrador. Éramos dos malditas focas viejunas tirando de un maldito geyperman al que teníamos que dar agua cada tres por dos porque se nos caía de bruces. Al otro chaval hubo que proveerle de una sabia dosis de plomo en la geta, estaba definitivamente kaputt, y no nos podíamos permitir el lujo de que largara el rey por su boquita. Todo había resultado desde el principio una mierda detrás de otra, un grandísimo excremento por el que terminaríamos recibiendo, si salíamos de allí vivitos y coleando, palmaditas en el hombro y frotamiento de testículos con extra de alcanfor. Que en confianza, y con franqueza... ¡ Me la sudan!. Linda corrida de héroes.
